Ojo con el ruido nocturno en pisos y locales de Valladolid; hasta 600 euros de multa.

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La Ordenanza Municipal de ruidos y vibraciones la cataloga como una infracción leve, pero que con reincidencia puede ser grave y llegar hasta 12.000 euros de sanción.

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El último ejemplo se daba hace apenas unos días en una accidentada noche de fiesta en Valladolid. Hasta cuatro personas acababan detenidas en la puerta de la Discoteca Kerala después de haber agredido a varios agentes municipales, y lo hacían después de haber sido multados por armar alboroto en un piso de la calle Jacinto Benavente. Y quizá alguno se lo preguntó al leer la noticia. ¿Cuánto dinero les tocará abonar a estas personas por molestar a los vecinos a horas intempestivas? Pues depende.

¿Y de qué depende, que diría aquella canción? Para empezar, de si hay o no reincidencia, de los decibelios en los que se sobrepasase el límite municipal… Todo ello está registrado en la Ordenanza Municipal de Ruidos y Vibraciones, el cual fue actualizado a mediados de 2013. Un auténtica hoja de ruta para el ciudadano y el hostelero –en el mismo documento se recogen tanto posibilidades vecinales como de locales de ocio- y que más vale respetar si uno no quiere salir trasquilado económicamente.

La cuestión es que estos jóvenes se llevarán en principio hasta un máximo de 600 euros de multa, en función de varios factores variables tales como el nivel de decibelios alcanzado o la hora del suceso. Un protocolo que la Policía Municipal utiliza de manera habitual fin de semana tras fin de semana, cuando cualquier vecino avisa de que su compañero de bloque está haciendo el gamberro más de lo debido. Normalmente, si no hay mayores contratiempos o detalles, estas situaciones suelen saldarse con una sanción entre 60 y 100 euros.

Porque puede haberlos, claro. Y es que la Ordenanza Municipal es clara, cristalina. Primero, en cuanto al horario. “A efectos de la aplicación de esta Ordenanza se considerará como periodo diurno el comprendido entre las 08:00 horas y las 23:00 horas; y como horario nocturno de 23:00 a 08:00 horas”. Es decir, que a partir de dicha hora de la noche, chitón. Por si queda alguna duda, el siguiente artículo deja las cosas un poco más claras para los vallisoletanos ruidosos.

“Queda prohibida la realización de trabajos, obras o reparaciones domésticas susceptibles de producir molestias por ruidos y vibraciones en horario nocturno de domingo a viernes, de 20:00 a 08:00 horas y en sábado y vísperas de festivos de 20:00 a 10:00 horas del día siguiente salvo las estrictamente necesarias por razones de urgencia”. Vamos, que cuando las manecillas del reloj llegan a cierto punto, se acabó la música, los gritos o cualquier acción que conlleve una molestia para el vecino.

SANCIONES AUMENTABLES

La cosa puede ponerse fea si no se cumplen estas premisas impuestas por el Ayuntamiento de Valladolid, que a lo largo del año impone decenas de estas multas, por ejemplo con fiestas en pisos los fines de semana. ¿Y es que quién no recuerda aquella bacanal hace un par de años en la calle Simón Aranda de Valladolid, donde hasta 67 jóvenes acabaron multados por esta cuestión? Más de algún ciudadano se echa aún las manos a la cabeza al mentársele aquella situación.

En este supuesto las sanciones aumentaron por diferentes agravantes como el increíble número de decibelios alcanzado, insultos a los agentes y los desperfectos físicos, pero no es lo habitual, claro. Existen las mencionadas infracciones leves, que son la mayoría, las graves, más destinadas a particulares reincidentes o a hosteleros, y las muy graves, para aquellos que realmente han hecho algo ‘gordo’ como manipular aparatos municipales que midan el ruido o superar en más de 10 decibelios el ruido permitido en el momento.

Cada una de estos apartados tiene su rango de sanción. Para el primero la horquilla llegaría hasta los 600 euros, la segunda desde los 601 hasta los 12.000 y en el tercero, desde los 12.000 hasta los 300.000, palabras mayores, además de la posibilidad de clausurar el local.

Así las cosas las fiestas en las casas particulares, o cualquier otro tipo de actividad que suponga más ruido del debido, suelen ser lo más dado y sancionado por la Policía Municipal de Valladolid, pero la Ordenanza hace referencia a muchas posibilidades.

http://www.tribunavalladolid.com/noticias/ojo-con-el-ruido-nocturno-en-pisos-y-locales-de-valladolid-hasta-600-euros-de-multa/1458042323

Todos los bares de Barcelona podrán ofrecer música en directo.

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El ayuntamiento subvencionará la insonorización de los locales que quieran programar actuaciones.

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Llegó el día. De una vez por todas, el Ayuntamiento de Barcelona ha tomado cartas en el asunto de la música en vivo, como EL PERIÓDICO avanzó que haría, y su decisión es la siguiente: a partir de abril, todos los locales con licencia de bar, restaurante o cafetería podrán organizar conciertos de música amplificada. Se zanja así una problemática enquistada durante décadas que tenía el tejido de la música en vivo en pequeños locales acongojado o directamente rendido ante los laberintos burocráticos y la aleatoria presión policial.

El cambio de legislación implica que programar música en vivo amplificada ya no es práctica exclusiva de bares musicales, discotecas y salas de conciertos. Y será así en virtud de una circular impulsada desde el Institut de Cultura de Barcelona y coordinada de forma transversal con distintos departamentos del ayuntamiento: el de licencias, el de urbanismo, la Guardia Urbana y los distintos distritos. La circular está en proceso de redacción y se presentará a final de este mes. Y al no ser una normativa nueva, sino una adaptación, no pasará por plenario y se hará efectiva de inmediato.

FUERA DE LA CLANDESTINIDAD

El teniente de alcalde Jaume Asens ha especificado hoy en rueda de prensa que con esta circular «se saca de la clandestinidad» a decenas de locales que programaban música. La comisionada de cultura Berta Sureda ha empleado la expresión «sacarlos del ámbito policial». Y Gala Pin, concejala del distrito de Ciutat Vella,ha hablado de «garantizar el derecho a la cultura» y de «fomentar la cultura de base». Sí, el anuncio de la circular se ha hecho a lo grande, con el nerviosismo de quienes no tienen claro del todo lo que aún falta por avanzar en este terreno, pero con la determinación de que no debe haber vuelta atrás en este asunto. Y de que cuanto antes se aplique, mejor.

Dicho de forma más práctica: quien tenga de licencia de bar, restaurante o cafetería y hasta ahora programaba actuaciones con más miedo que otra cosa, que deje de tenerlo. Y quien tenga alguna licencia de estas y quiera ofrecer a sus clientes conciertos amplificadas, que sepa que ni siquiera necesita informar al ayuntamiento. La adaptación de la normativa le permitirá hacerlo de forma automática y totalmente legal, siempre que cumpla los requisitos del volumen.

LÍMITE DE DECIBELIOS

Para no afectar al vecindario, la música no podrá sonar en el dormitorio del piso vecino a más de 30 decibelios, antes de las once de la noche, y de 25 a partir de las once. En caso de no haber vecinos en el edificio contiguo, el máximo será 45 decibelios antes de las once y 40 después.

El cambio de estrategia pretende convertir Barcelona en una ciudad como Londres, Sao Paulo, Amsterdam, Bogotá o París, donde no es extraño cuando sales a tomar algo a un bar descubrir a un grupo musical tocando. No tenía sentido que Barcelona, tan orgullosa de tener algunos de los festivales más importantes de Europa, bloquease toda propuesta de flexibilizar la normativa sobre música en vivo en pequeños locales, precisamente en los que se forjan y foguean las nuevas bandas. Ahora, como mínimo, intentarlo ya no será delito, ya no será una peligrosa aventura, ya no será algo que esconder. Aunque tal vez siga siendo un riesgo económico.

La segunda medida que afecta directamente a la música en vivo es una línea de subvenciones de 400.000 euros especialmente pensada para los pequeños locales; ya sea para su insonorización, para instalar registradores de sonido (el aparato que mide si se rebasan los 105 decibelios marcados por ley) o para acometer obras para cumplir la normativa de seguridad. En el 2015, las subvenciones en este campo eran de 75.000 euros. Las bases para acogerse a estas subvenciones se presentarán antes de verano.

QUEJAS VECINALES

Aun así, cabe recordar que las denuncias que han recibido los bares en esta ciudad por el volumen de los conciertos son contadísimas. Las quejas vecinales suelen ser más por el ruido de la gente en la calle. Por eso también se creará una mesa de mediación que haga un seguimiento y solvente los problemas que puedan surgir. Como medida preventiva, la circular marca que en zonas de especial saturación de locales musicales (zonas que se están delimitando, pero que solo existen en Sants, Gràcia, Ciutat Vella y Eixample), los conciertos tendrán que acabar a las once.

Se trata, en definitiva, de reconocer una actividad que ya se estaba practicando, pero resaltando su valor cultural y social. Ahora no solo se pretende dar cobertura legal a locales que, a menudo, han vivido en la marginalidad, sino también apoyarlos económicamente; visibilizar y reivindicar su labor. Asens lo ha resumido así: «Lo que se veía como un problema», refiriéndose a la música en vivo en pequeños locales, «debe ser visto como una virtud y como un programa».

http://www.elperiodico.com/es/noticias/barcelona/bares-barcelona-actuaciones-musica-directo-normativa-4974425